Cuando nos planteamos construir nuestra casa son muchas las sensaciones que nos invaden: emoción, alegría, excitación por lo que va a venir.Dejar espacios en donde fuimos felices hace que aparezcan los recuerdos, las calles que hicimos nuestras, las caras familiares, el barrio-una mezcla rara -
También aparece la cuota necesaria de incertidumbres y preocupaciones ¿Me gustará el barrio? ¿Techo de tejas ó techo de chapa? ¿Cómo serán los vecinos de al lado? ¿Habrá un colegio cerca para los chicos? ¿Cuánto tiempo nos llevará la obra? ¿Y dinero?…Mmm No sabemos si ambientar el comedor estila “casa de campo” ò despojado “Zen”.
Estos temas son normales a toda familia ó persona que está pensando en un cambio y un nuevo emprendimiento.
Siempre es bueno asesorarnos, estar acompañados por un profesional que entienda la medida de nuestras necesidades.

Hacer un proyecto para una casa nueva es imprescindible antes de empezar a construir, de lo contrario tendremos más ansiedades e incertidumbres, indefiniciones y pérdidas (de tiempo y dinero).
Toda obra presenta un porcentaje de imprevistos y eventuales que hay que resolver en la marcha: comparar PROYECTO con OBRA equivale a tener una receta y cocinar (la). La ansiedad y la satisfacción generan dos curvas que empiezan a cruzarse durante el proceso de la obra y es importantísimo resolver este cruce con orden (¡aunque sea uno!).
Una nueva fuente de incertidumbres y temas surgen durante todo el proceso de construcción y requieren el permanente asesoramiento y opinión crítica para que se resuelvan de buena manera.
A veces uno cree que construir es rápido, sin polvo, con tareas superpuestas, en síntesis: “mágico”.
Las expectativas en las primeras etapas de una obra se ven más que satisfechas: semana a semana vemos como aparecen columnas, losas, techos, paredes. Empezamos a reconocer los ambientes e imaginamos la vida allí; hablamos del “cuarto”, la “cocina” sobre una pila de ladrillos y un bolsón de arena.
A medida que avanzamos la obra parece ir en cámara lenta: pasó una semana y todavía no se secó la carpeta, instalar las ventanas lleva todo un día y no pueden estar los electricistas trabajando al mismo tiempo: la etapa de terminaciones es la más detallada y la que lleva más dedicación y tiempo y a la vez, la ansiedad por ver el trabajo terminado aumenta exponencialmente.
Un arquitecto experimentado, en primera instancia, escucha a sus clientes y comprende sus necesidades; es importante que todos puedan expresar lo que esperan y lo que les pasa con la idea de esta casa nueva. También deberá respetar y hacer cumplir los pagos habiendo previsto la totalidad del trabajo para evitar sorpresas indeseables a la hora de invertir nuestro dinero.
Contener al cliente explicándole tiempos y formas de construir, respetar las pautas del proyecto pactadas con él y ayudar a tomar las decisiones para el fluir de la obra son ejercicios profesionales básicos ante la construcción de una casa nueva.

La magia va a consistir en disfrutar de una casa que ha sido bien proyectada y en donde estemos cómodos, viviendo de manera placentera en lugares que propicien la felicidad.
Para nosotras, como profesionales, es importantísimo escuchar, elaborar con creatividad y brindar las soluciones para que la satisfacción de quien está armando su nuevo hogar sea lo más plena posible. Es esto es lo que nos da placer de nuestro trabajo.















